En esta conversación con Claudio Jonas (psicoanalista y asesor pedagógico) hablamos sobre la complejidad de considerar qué estudiar o a qué dedicarse y que no siempre tiene en cuenta que el porvenir, la idea de tener un buen futuro, no depende exclusivamente de lo económico. Asimismo, se introducen partes de un debate previo que sobre la carga de responsabilidades de los jóvenes y la falta de habilidades lectoras integrales.
Entonces, cuando a los jóvenes se les propone estudiar en función de las posibilidades económicas, no se tiene en cuenta que el futuro es algo muy difícil de determinar. De este modo, los consejos pueden no estar bien orientados ante la realidad actual o la realidad futura, y que en muchos casos están orientados principalmente por el pasado que puede no guardar relación con el futuro.
Así, el cambio tecnológico, el desarollo, ciertas catástrofes y otras posibilidades que pueden ocurrir con la humanidad introducen alternativas inciertas. Por lo tanto «la economía no está garantizada en ninguna profesión», dice Jonas. Señala que podría confeccionar una lista de personas que le consultan, amigos, parientes que evidencian que «con una economía estable y solvente, sin exageración, no están satisfechos con la vida que están haciendo ni siquiera con la actividad que está haciendo».
Personas que en la medida que uno los conoce pueden decir «si me hubieran dejado hubiera elegido otra cosa» porque quisieran tener «el placer de hacer lo que me gusta». En otros casos señalan «no me doy el tiempo para disfrutar las cosas que quisiera». Por ejemplo «hay quienes al dinero le dan un rango, una importancia que por ahí les consume la vida porque hay un momento que eso es como una adicción» que se transforma en una demanda del tipo «tengo pero necesito más, quiero más y voy por más».
El panorama que Claudio ofrece señala que es esencial considerar varias opciones profesionales y desafiar las nociones preconcebidas que no se alinean con las realidades actuales y futuras. Tener un futuro económico es una necesidad, no hay dudas, pero es fundamental mirar más allá del presente y considerar el futuro con incertidumbre y duda.
Cualquiera reconoce que la humanidad tiende hacia un futuro incierto y sugiere incluir consideraciones no económicas en la toma de decisiones. El ponente menciona la posibilidad de un futuro con trabajos automatizados y la importancia de considerar aspectos no económicos de la vida, como tener techo y comida, aunque la economía no esté garantizada en ninguna profesión. Concluye afirmando que si bien vale la pena considerar el futuro económico, no es el único factor y que también se deben tener en cuenta los aspectos no económicos.
Jonas analizó la idea de que algunas personas creen que el futuro se trata únicamente de tener suficiente dinero, mientras que otras priorizan el disfrute de sus pasiones y relaciones. En algunas personas la búsqueda de riqueza se convierte en una adicción e incluso puede conducir a la ruina financiera. Sin embargo, también hay quienes encuentran satisfacción y significado en su éxito económico. En última instancia, Jonas sugiere que si bien la estabilidad económica es importante, no debería ser el único foco en la vida.
Claudio también ofrece ejemplo de cómo algunas personas pueden sentirse atrapadas en su situación actual y pueden no estar haciendo lo que les gusta, incluso cuando eso que hacen les salga muy bien.
También la relación que se teje a veces entre el éxito económico y la dignidad de la persona puede comportar cierto peligro porque entonces su fracaso puede conducir a poner en riesgo su vida.
Jonas comparte su idea de que el futuro de cada uno debe incluir el respeto por los demás y sostiene que hacer lo que les gusta es posible, independientemente de la etapa de la vida en la que se encuentre.

















