En el oeste bonaerense, anticiparse al clima dejó de ser una cuestión de ojo entrenado: ahora también se mide con sensores. Desde octubre de 2025, la estación hidrometeorológica “La Baskonia”, instalada cerca de Carlos Tejedor, es la primera del distrito en monitorear el nivel de la napa freática y su conductividad en tiempo real. Y en estos días, con las lluvias de El Niño complicando caminos y campos en buena parte de la provincia, esos datos empezaron a mostrar su utilidad.
El proyecto combina ciencia y producción: participan el Instituto de Hidrología de Llanuras (IHLLA), la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), el CONICET, la UNICEN de Tandil, productores locales y el municipio. Un módem financiado por productores y entidades de la zona permite consultar los registros en tiempo real, algo que antes se guardaba sin que nadie pudiera usarlo con rapidez.
Dante Garciandía, productor de la zona, lo explica con una frase que resume el espíritu del proyecto: “Detrás de un número sobre el nivel freático hay mucho más que una medición”. Según contó, ese dato ahora permite decidir dónde sembrar, cómo manejar una pastura, cuándo mover un rodeó y cómo prepararse tanto para la sequía como para el exceso de agua. El próximo paso, dice, es sumar sensores específicos para controlar la calidad del agua en tanques y bebederos del ganado.
No es la primera vez que Carlos Tejedor paga caro no tener esta información a tiempo: la sequía de 2022/23 obligó a trasladar animales a otros campos y, en algunos casos, a comprar agua. Por eso la apuesta ahora es construir series históricas propias, que describan el clima real de la zona y no solo promedios regionales. Una forma, bien concreta, de que la ciencia le gane un poco de terreno a la incertidumbre del campo.
Fuente: Cadena 3

















